tres del mes: abril, 2016

Tres películas, especiales de comedia o series que vi durante el mes anterior. No es un top tres, necesariamente. Tres por la rima fácil, porque hay que frenar en algún lado y por los lentes de contacto que he desperdiciado este año.

Clash By Night (1952, Fritz Lang)

ClashByNight.png
Unlike so many movie stars, Robert Ryan was able to portray a real heterosexual, escribió Boyd McDonald en Cruising the Movies. But Barbara Stanwyck in Clash By Night, seen on Channel 11 at 2 a.m. March 30, 1983, is not impressed.

Si quiere trabajar en el pueblo costero de Clash By Night, pesque sardinas (si es hombre), enlate sardinas (si es mujer) o véndale alcohol a personas ocupadas en la industria sardinera. Luego de diez años de grandes ideas y pequeños resultados, Mae Doyle— Barbara Stanwyck, cuya actuación involucra cigarros, tragos y un desánimo melodramático lleno de one-liners—vuelve a su casa de infancia. Ahí, es recibida por su hermano, Joe Doyle (Keith Andes), quien llega acompañado por su novia Peggy (Marilyn Monroe). Home is where you come when you run out of places, sintetiza Mae sobre su regreso, insatisfecha.

La insatisfacción de Mae—inquieta, desconsiderada—persiste durante la mayor parte de la película. Es fácil entenderla. Sus opciones de pareja son Earl Pfeiffer (Robert Ryan), quien despliega orgulloso su imitación de “los chinos,” y Jerry D’Amato (Paul Douglas), principal admirador de esa imitación. Earl es presentado como el semejante de Mae, capaz de debatir con ella y entender su temperamento, pero errático. Jerry es presentado como alguien atento y responsable, pero aburrido. That’s nice, that’s comfortable. A man who isn’t mean and doesn’t hate women, le dice Mae a Jerry, rodeada por muchos machos promedio de la época (especialmente según mis sensibles estándares anacrónicos). El triángulo amoroso, que recorre caminos más o menos predecibles, ofrece varias escenas notables. Imitate Chinese, repite Jerry, extrañamente, mientras intenta asfixiar a Earl. Imitate Chinese, Earl.

Un ambiente de pueblo pequeño puede ser mostrado de forma agradable, con énfasis en los aspectos reconfortantes de una vida rutinaria, familiar. Pero Clash By Night es dirigida por Fritz Lang, y enfocada mayormente desde la perspectiva de Mae, personaje ambivalente, tirando a pesimista. Durante casi toda la película, en blanco y negro, el énfasis se dirige al peso de las pérdidas: tiempo perdido, personas ausentes, las posibilidades negadas que acompañan cada decisión. Ni el pueblo ni el hogar son un refugio de calma. Son sitios de obligaciones, conflicto e indecisión. Where ignorant armies clash by night.

Born in Flames (1983, Lizzie Borden)

BornInFlames.png
Even blinding someone for five years is different to me than shooting them forever, dice una mujer durante una reunión del Women’s Army. Para pensar.

Born in Flames comienza con la voz de un reportero discutiendo el décimo aniversario de la War of Liberation, la revolución socialista más pacífica del mundo. El resto de la película muestra el malestar de distintas mujeres por las limitaciones de esa supuesta liberación—desempleo, discriminación laboral, sexismo, recortes a instituciones estatales—, así como las rupturas internas entre grupos (por género, clase social, experiencias raciales). Las circunstancias sospechosas que rodean la muerte de Adelaide Norris (Jean Satterfield)—líder del Women’s Army, organización difusa investigada por las autoridades—unen a esas mujeres divididas, y las hacen cuestionar tanto su propia pasividad como la violencia de su gobierno. So the science fiction in the film is to posit this thought: what if the very ordinary oppression that women have been experiencing for generations finally became something that would force a group of women to become armed and take over the media in order to redirect meaning, reclaim the language. This is “science fiction” because I don’t believe it will happen.

Reportajes falsos, conversaciones de agentes del FBI, personas trabajando en oficinas o supermercados, tomas documentales de Nueva York hace más de tres décadas, actuaciones basadas o inspiradas en las personalidades de las actrices no profesionales—Born in Flames es enérgica e hiperactiva, como la canción homónima de The Red Crayola que suena frecuentemente durante la película. Entre las actrices mencionadas están Honey (Honey) e Isabel (Adele Bertei), locutoras de las radios piratas Phoenix Radio y Radio Ragazza, respectivamente. También aparece Kathryn Bigelow, interpretando una de las editoras blancas que, según Lizzie Borden, representan something I come from—middle-class women who analyze everything, mediate their reality through language.

Hay una reseña de Born in Flames que me hace mucha gracia. El autor concluye con una advertencia sobre la película: Anyone outside its target demographic of Trotskyite black lesbian separatists should avoid it at all costs. La frase es especialmente cómica—aparte de cuestionable—porque, justamente, va en contra del espíritu que impulsa Born in Flames, el deseo de que las personas se relacionen de formas más variadas, sin limitar sus intereses políticos o culturales de forma tan endogámica. The more people you know, the wider the world gets and I really do believe that that is the only way this country will become integrated, living next door to people who are different from you, which isn’t going to happen through any kind of film. Borden no estaba interesada en presentar lo que debería o podría suceder, sino en imaginar alternativas y luchar contra la desesperanza (propia y ajena). 

Flowers (2016, Will Sharpe)

Flowers
Centro izquierda: It’s so hard to be a feminist when you still live with your parents, isn’t it? le pregunta Amy a Abigail, durante una conversación sexualmente tensa en la que “feminist” quiere decir principalmente “mujer no heterosexual.”

Según datos del 2013, la tasa de suicidio en el Reino Unido fue de 11,9 por cada 100.000 habitantes. Método más popular: Hanging, strangulation and suffocation. Grupo más afectado: hombres de 45 a 59 años. (Paréntesis americano: En Costa Rica, la tasa de suicidio para el 2009 fue de 5,9 por 100.000 habitantes, con un número significativamente mayor de hombres afectados. Principales métodos en América: Asfixia y armas de fuego. A nivel regional, las mujeres fueron quienes más recurrieron a métodos como el envenenamiento o el fuego o las llamas.) Generalmente existe subregistro en las cifras de suicidio. Además, están los casos de ideación que no llevan a planificación ni a intentos, así como los intentos que no llevan a muerte. Y durante esta semana Channel 4 transmitió Flowers, una comedia tristona creada, escrita y dirigida por Will Sharpe.

La primera escena de la serie es sobre el suicidio fallido de Maurice Flower (Julian Barratt), un escritor de libros para niños que vive en una casa campestre con su esposa Deborah (Olivia Colman), y sus hijos gemelos, Amy (Sophia Di Martino) y Donald (Daniel Rigby). Los complementa Shun (Sharpe), quien acompaña a Maurice como asistente, amigo e ilustrador (our japanese angel, le dice Deborah, un poco celosa). Además de su predilección por ocupaciones artísticas—Amy es música, Deborah profesora de música y Donald aspirante a inventor—los miembros de la familia Flower, incluyendo a Shun, comparten un ambiente marcado por deseos frustrados e insatisfacción. De forma muy conmovedora, la serie reconoce las dificultades no solo de los personajes más claramente depresivos (Maurice, Amy) sino también de aquellos que conviven con los primeros e intentan ayudarlos, aunque la ayuda no sea siempre posible o duradera. Tal vez el amor es la solución para la fatiga depresiva de Maurice, sugiere Deborah, en uno de los (siempre eficaces) momentos de sentimentalismo de la serie. Love makes it worse, responde Maurice.

Aunque el intento de suicidio de Maurice dura poco, la escena resume parte del tono de Flowers, y su impacto se arrastra hasta los momentos finales. Ese tono resulta de una combinación entre escenarios—una casa llena de objetos viejos en una localidad indeterminada, zacate húmedo, cielos grises—, actuaciones con un excelente ritmo cómico y la habilidad de darle espacio a distintas emociones en cuestión de segundos, sin restarle peso a ninguna (the freedom occasionally to let sadness sit as just that – as sadness). También se presentan algunas escenas narradas en rima (alusión a The Grubbs, la célebre serie de libros infantiles de Maurice) y secuencias fantasiosas cortesía de Amy, cuyos intereses incluyen rituales paganos, la melancolía que comparte con su padre y sus conflictos románticos con Abigail (Georgina Campbell). Flowers es una serie excepcional sobre familia, salud mental y lo difícil, pero necesario, que es comunicarse (más o menos) claramente.

(El desarrollo de la serie—sus seis episodios transmitidos hasta ahora—tomó tres años. Sharpe aún no sabe si va a haber una segunda temporada.)

Anuncios

Un comentario en “tres del mes: abril, 2016

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s